
De pequeña me regalaron un juego de mesa llamado Simon, un aparato electrónico que consistía en seguir una secuencia de luces, que cada vez iba a más, hasta lograr vencer a la máquina.
Este juego aún existe en el mercado aunque es cierto que el juego ha sufrido varias modificaciones, bien para jugar más personas (porque antes sólo permitía jugar a una persona y, cuando estabas sola, pues vale, pero con amigos te acababas aburriendo de esperar que terminara el turno de uno).
Simon es un juguete que sirve para desarrollar la habilidad visual y la auditiva ya que incorpora luces y sonidos y hacen que puedas distinguirlos entre ellos (son diferentes en cuanto a sonido). Además, el moderno Simon de ahora incorpora muchas más actividades y formas de juego para varias personas a la vez o en modo competición, apra ver quién es el más rápido (y con mejor memoria).
Su precio está entre los 30 y los 50 euros.


