Cuando era pequeña había un juguete que me encantaba para el verano, quizás porque me divertía sabiendo que podía coger una pelota con una especie de palo con ventosa, o quizás porque era divertido ir corriendo hacía la pelota.
El caso es que ese juguete se llama la Bola Loca y aún hoy en día se vende (aunque se ha modernizado un poco).
Este juego es ideal para el verano porque suele ser muy divertido para cualquier niño y porque le ayuda a coordinar lo que ven sus ojos y lo que sus manos tienen delante para que pueda tener más reflejos.
Básicamente el juego consiste en que cada uno se pone enfrente del otro, separándose unos centímetros al principio, y se van pasando la pelota teniendo cuidado de que no caiga al suelo (para eso se utilizan esos palos que tendrás que taparle un agujerito que llevan para lograr que la pelota no se caiga).
Su precio, 10 euros.



